← Guías prácticas

El sismo de Yaracuy y la zonificación de la COVENIN 1756

El 24 de junio de 2026, el doblete de magnitud 7.2 y 7.5 con epicentros en Yaracuy sometió al mapa de zonificación de la COVENIN 1756 a su prueba más dura desde que existe. Esta guía cruza lo que la norma esperaba para cada lugar con lo que el sismo entregó, y saca las lecciones que cualquier ingeniero — o propietario curioso — debería conocer.

Qué esperaba la norma en Yaracuy

La zonificación de la COVENIN 1756-1:2001 (Capítulo 4) asigna a cada municipio una zona sísmica de 0 a 7, y a cada zona un coeficiente de aceleración horizontal A₀ — la demanda con 10 % de probabilidad de excedencia en 50 años (período de retorno ≈ 475 años).

En Yaracuy, la Tabla 4.2 pone a casi todo el estado — San Felipe, Cocorote, Independencia, Bruzual, Nirgua, Peña y compañía — en zona 5, A₀ = 0.30 g. Solo Bolívar y Manuel Monge, al norte, quedan en zona 4 (0.25 g). Es decir: la norma ya clasificaba la comarca del epicentro entre las de mayor amenaza del país, atravesada por el sistema de fallas Boconó–Morón–San Sebastián, el límite activo entre las placas Caribe y Sudamérica.

Qué entregó el sismo

El análisis del ShakeMap del USGS muestra que en el área epicentral y a lo largo del corredor de la ruptura las aceleraciones estimadas superaron el A₀ de diseño — en varias ciudades el PGA estimado excede 1× el coeficiente de su zona, con intensidades VII-VIII.

¿Falló la norma? No en su propia lógica: el A₀ no es un techo garantizado, es una demanda con probabilidad pactada de ser excedida, y el diseño real usa el espectro completo (α·φ·β·A₀) con la ductilidad (factor R) como línea de defensa para el sismo raro. Que un evento de magnitud 7.5 — el más fuerte desde 1900 en Venezuela — exceda la demanda de diseño en la zona epicentral es exactamente el escenario que la filosofía de la norma contempla: proteger vidas aceptando daño. Lo que sí queda en evidencia es otra cosa, y es más incómoda: cuánto del parque construido ni siquiera cumplía la norma que tocaba.

La lección grande: manda la falla, no el epicentro

El dato técnico más importante del 24-J no es el epicentro — es la ruptura de ~180 km hacia el este que reveló el modelo de falla finita del USGS. El M 7.5 arrancó en Yaracuy y corrió por el corredor Boconó–Morón–San Sebastián hasta la costa de La Guaira.

La consecuencia práctica: Caracas está a ~175 km del epicentro, pero quedó a ~6 km de la falla que rompió. Por eso el ShakeMap estima en la capital PGA ≈ 0.41 g e intensidad VII — comparable al área epicentral, y por encima del A₀ = 0.30 de su zona 5. La misión NISAR de la NASA midió desplazamientos permanentes del terreno de hasta 60 cm cerca de Caracas y La Guaira: la ruptura llegó hasta allá, físicamente.

Para el usuario del mapa de zonas la moraleja es directa: la zonificación captura este fenómeno en promedio (por algo Caracas, Vargas y el litoral son zona 5), pero un municipio «lejos del epicentro» no está lejos del peligro si la falla pasa cerca. El mapa se lee por municipio y por falla, no por distancia a la estrellita del noticiero.

La segunda lección: el suelo local

Dos edificaciones en el mismo municipio — misma zona, mismo A₀ — pueden recibir demandas muy distintas según el perfil geotécnico: la norma lo maneja con las formas espectrales S1 a S4 y el factor φ (Tabla 5.1). El terremoto de Caracas de 1967 lo demostró concentrando los colapsos donde el período del depósito sedimentario coincidía con el de las torres; la respuesta moderna a esa lección son los estudios de microzonificación, que mapean la respuesta del suelo cuadra a cuadra — te contamos qué existe en Venezuela y qué dice la norma.

Puedes ver el efecto tú mismo: en la calculadora de espectro grafica la misma zona 5 con S1 (roca, φ=1.00) y con S3 (suelo blando, φ=0.75) y compara las curvas.

¿Y ahora? El mapa que viene

La revisión COVENIN 1756-1:2019 abandona las 8 zonas discretas por mapas continuos de amenaza (A0, A1, TL) y clases de sitio por Vs30 — el mismo camino que tomaron ASCE 7 y la norma colombiana. Tras el 24-J es razonable esperar que la discusión sobre su adopción formal se acelere, y que los datos del doblete (el mejor conjunto de observaciones fuertes de la historia venezolana, aunque con apenas un puñado de acelerógrafos — la deuda del Capítulo 13) alimenten la próxima generación de mapas.

Mientras tanto, lo operativo: