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Microzonificación sísmica de Caracas

Para la COVENIN 1756-1:2001, toda Caracas es lo mismo: el Distrito Capital completo y los municipios Chacao, Sucre, Baruta y El Hatillo están en Zona 5, A₀ = 0,30. Pero el 29 de julio de 1967 el valle demostró que dos parcelas a un kilómetro de distancia pueden vivir sismos muy distintos. Esa diferencia —la del suelo bajo cada parcela— es el objeto de la microzonificación sísmica.

Dos escalas distintas

La zonificación nacional (macrozonificación) responde a la pregunta “¿qué tan fuerte sacude la tectónica aquí?”: divide el país en 8 zonas según la amenaza en roca, con un A₀ por zona y una tabla de municipios (Capítulo 4 de la 1756:2001). La microzonificación responde a otra pregunta: dentro de una misma ciudad, ¿cómo modifica cada tipo de terreno esa sacudida? Subdivide el área urbana en microzonas de respuesta sísmica similar —según espesor de sedimentos, rigidez del suelo, topografía, laderas, potencial de licuación— y asigna a cada una su propio espectro. La macro fija la energía que llega; la micro, cómo la filtra y amplifica el último centenar de metros.

1967: la lección de Los Palos Grandes

El terremoto de Caracas (Mw ≈ 6,6, epicentro frente al Litoral Central) dejó, según FUNVISIS, 236 muertos. Los cuatro edificios que colapsaron en Caracas —todos de 10 a 12 pisos— se concentraron en Los Palos Grandes, sobre la parte más profunda del relleno sedimentario del valle. No fue casualidad: las mediciones de refracción sísmica profunda de 2001 (Sánchez, Schmitz y Cano) encontraron un basamento rocoso a 380 m bajo el norte de Los Palos Grandes, contra ≈140 m en Parque del Este, y confirmaron que las zonas más dañadas en 1967 coincidían con los mayores espesores de sedimentos.

La reconstrucción del espectro de ese sismo (Guerrero y López, 2019) cuantifica el efecto de sitio: sobre los sedimentos profundos la aceleración pico rondó 0,19 g contra 0,12 g en roca, con una amplificación espectral suelo/roca del orden de 3,5 en la banda de 1 a 2 segundos — justo donde vibran los edificios de 10 a 15 pisos. El depósito profundo actuó como un filtro sintonizado con las torres que tenía encima.

El Proyecto de Microzonificación Sísmica de Caracas (2005–2009)

Tras los estudios de cooperación japonesa —el “Study on Countermeasures for Earthquake Disaster in Caracas” (1999–2001) y el plan básico de prevención de desastres del Distrito Metropolitano elaborado con JICA (2002–2005)—, FUNVISIS ejecutó entre 2005 y 2009 el Proyecto de Microzonificación Sísmica en las ciudades de Caracas y Barquisimeto (FONACIT–BID II, proyecto 200400738), la caracterización más completa que existe del subsuelo caraqueño: geología, geomorfología, perforaciones profundas, geofísica y un modelo gravimétrico 3D de la cuenca. Las sorpresas no faltaron: en Los Chorros y San Bernardino, donde se esperaban 100–120 m de sedimentos, los pozos profundos encontraron más de 200 m.

Sobre esa base, el equipo de ingeniería sísmica (Hernández, Schmitz y otros) actualizó la amenaza en roca —aceleraciones pico entre 0,265 g y 0,30 g para 475 años en el Área Metropolitana— y definió microzonas por la combinación de dos variables: el espesor de sedimentos H (desde ≈30 m hasta 350 m) y la rigidez superficial Vs30 (≈150 a 650 m/s), agrupadas en cuatro macrozonas (Norte, Centro-Norte, Centro-Sur y Sur) y una docena de tipos espectrales, cada uno con su espectro de diseño suavizado de cinco tramos. El estudio de efectos 1D, 2D y 3D (1.380 análisis dinámicos sobre 115 perfiles) mostró además que la propia forma de la cuenca amplifica la respuesta entre 0,7 y 2 s, superando el análisis 1D hasta en ≈50 % en las zonas más profundas. Todo quedó volcado en un SIG pensado para que los organismos locales lo usaran.

¿Y las ordenanzas? El estado actual

Aquí toca ser honestos. Los autores del proyecto recomendaron que los municipios adoptaran los espectros por ordenanza o decreto —la Ley Orgánica del Poder Público Municipal les da la competencia— y las conversaciones con las alcaldías empezaron hacia 2010–2011. Chacao incorporó la microzonificación a su proceso de planificación urbana, y para el municipio Libertador existe una propuesta académica de ordenanza sísmica (2019). Pero no encontramos constancia pública de que alguna ordenanza municipal que haga obligatorios los espectros del proyecto haya sido aprobada y publicada en Gaceta Municipal. Quien tenga un proyecto en Caracas debe consultar directamente a su alcaldía; a nivel nacional, la exigencia formal sigue siendo la COVENIN.

Qué hace un ingeniero hoy con la 1756-1:2001

La 2001 maneja el sitio con la Tabla 5.1: con el material, la velocidad promedio de ondas de corte Vsp y la profundidad H hasta material con Vs > 500 m/s, se selecciona la forma espectral (S1–S4) y el factor φ. Es un esquema de cuatro cajones cuya categoría más profunda es “H > 50 m”: para la tabla, 60 m de sedimento y los 380 m de Los Palos Grandes son el mismo caso. En situaciones dudosas la norma obliga a usar la forma espectral más desfavorable, y los suelos licuables o degradables exigen estudios particulares de respuesta dinámica (§5.2). La propia norma define y admite los estudios de sitio — y los resultados del proyecto de FUNVISIS son exactamente el tipo de información local que un estudio serio en Caracas no debería ignorar, aunque hoy funcione como referencia técnica y no como requisito legal.

La 2019 recoge la filosofía (y nombra al proyecto)

La 1756-1:2019 traslada buena parte de la lógica de microzonificación a la norma misma: clasifica el sitio en 10 clases por Vs30, agrega la condición topográfica y —la novedad más caraqueña— incorpora la profundidad al basamento rocoso H (roca con Vs ≥ 1.000 m/s y contraste de impedancia ≥ 1,5) como variable explícita: su Tabla 12 amplifica los períodos largos hasta un factor de 2,80 cuando H ≥ 1.000 m. Además institucionaliza la microzonificación: exige que las ciudades de más de 100.000 habitantes lleguen a disponer de estos estudios (§1.3.2.b), dedica la sección 5.9 a cómo usarlos, y su disposición transitoria reconoce expresamente las microzonificaciones del Área Metropolitana de Caracas y de Iribarren y Palavecino (Barquisimeto–Cabudare) como utilizables, con sus espectros actuando como piso: cualquier estudio posterior debe igualarlos o superarlos.

Fuentes: COVENIN 1756-1:2001 (Cap. 4 y 5) y COVENIN 1756-1:2019 (§1.3.2, §5.2.3, §5.9, Tabla 12); Hernández, Schmitz et al., “Espectros de respuesta sísmica en microzonas de Caracas incluyendo efectos de sitio 1D, 2D y 3D”, Boletín de la Academia de Ciencias/Rev. Fac. Ing. UCV (2011); Schmitz et al., “Principales resultados y recomendaciones del proyecto de microzonificación sísmica de Caracas” (2011) y “The Caracas, Venezuela, Seismic Microzoning Project” (Progress in Disaster Science, 2019); Sánchez, Schmitz y Cano, “Mediciones sísmicas profundas en Caracas” (2005); Guerrero y López, “Espectro de Respuesta del Sismo de Caracas de 1967” (Rev. Téc. Fac. Ing. LUZ, 2019); JICA, “Estudio sobre el Plan Básico de Prevención de Desastres en el Distrito Metropolitano de Caracas” (2005).

Este artículo es material editorial de referencia, elaborado a partir de la edición digital no oficial de la norma y de fuentes públicas consultadas en julio de 2026. La existencia y vigencia de ordenanzas municipales debe verificarse ante cada alcaldía. No sustituye a los textos normativos oficiales ni al juicio de un ingeniero estructural; ante cualquier discrepancia prevalecen los documentos originales.